1953 · El origen
El comienzo
Sus orígenes se remontan a 1953. La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Fátima había llegado a Cáceres el 18 de marzo de aquel año para ser entronizada en la antigua Escuela-Capilla de Fátima. Apenas unas semanas después se celebraron la primera novena y la primera salida procesional, iniciándose una tradición que ha acompañado desde entonces el crecimiento de la parroquia y del barrio.
La noche del 12 de mayo
Una procesión de todos
Al caer la noche, la imagen sale desde el templo parroquial para recorrer las calles de su feligresía, portada a hombros y precedida por el estandarte de Fátima. Numerosos fieles se incorporan al cortejo con velas encendidas mientras se rezan los misterios del Santo Rosario y se entonan cantos marianos. El carácter participativo de la procesión permite que vecinos y devotos caminen junto a la Virgen, sin que exista una separación rígida entre el cortejo y el pueblo que la acompaña.
La luz de las velas, el silencio de la noche y la oración compartida confieren a la celebración una identidad singular. Más que un desfile procesional, se trata de una peregrinación comunitaria que traslada a las calles el mensaje de oración, conversión, esperanza y paz vinculado a las apariciones de Fátima.
El barrio
Un vínculo que permanece
Aunque el recorrido ha experimentado variaciones a lo largo de las décadas, la procesión ha mantenido siempre su estrecha vinculación con el barrio.
Octubre de 2025
Un recorrido extraordinario
La historia reciente ha dejado también momentos extraordinarios. En octubre de 2025, con motivo del cincuentenario del inicio del culto en el actual templo parroquial y del Jubileo ordinario, la imagen peregrinó por primera vez hasta la Concatedral de Santa María y recorrió la Ciudad Monumental, extendiendo más allá de la feligresía el modelo tradicional de la procesión de las antorchas.
Transmitida de generación en generación, esta celebración continúa reuniendo cada año a la comunidad parroquial y a numerosos devotos de toda la ciudad. La Procesión de las Antorchas permanece así como un testimonio público de fe y como uno de los principales signos de identidad religiosa y vecinal de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.